Vendrá
el Señor, mi Dios, y con él todos sus santos; y brillará en aquel día una gran
luz.
Ecce Dóminus véniet,
et omnes sancti eius cum eo;
et erit in die illa lux magna.
Oremos:
Señor y Dios nuestro, que has hecho llegar a todos los rincones de la tierra la
buena nueva de la venida del salvador, concédenos esperar con sincera alegría
las fiestas con que celebramos el día de su nacimiento.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Dios consuela a su pueblo
Lectura del libro del profeta
Isaías
40, 1-11
"Consuelen, consuelen a mi pueblo,
dice nuestro Dios. Hablen al corazón de Jerusalén y díganle a gritos que ya
terminó el tiempo de su servidumbre y que ya ha satisfecho por sus iniquidades,
porque ya ha recibido de manos del Señor castigo doble por todos sus
pecados".
Una voz clama:
"Preparen el camino del Señor en el desierto, construyan en el páramo una
calzada para nuestro Dios. Que todo valle se eleve, que todo monte y colina se
rebajen; que lo torcido se enderece y lo escabroso se allane. Entonces se
revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán".
Así ha hablado la boca del Señor. Una voz dice:
"Griten!", y yo le respondo: "¿Qué debo
gritar?"
"Todo hombre es como la hierba y su grandeza es como flor del campo. Se
seca la hierba y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece
para siempre".
Sube a lo alto del monte, mensajero de buenas nuevas para Sión;
alza con fuerza la voz, tú que anuncias noticias alegres a Jerusalén. Alza la
voz y no temas; anuncia a los ciudadanos de Judá:
"Aquí esta su Dios. Aquí llega el Señor, lleno de poder, el que con su
brazo lo domina todo. El premio de su victoria lo acompaña y sus trofeos lo
anteceden. Como pastor apacentará a su rebaño; llevará en sus brazos a los
corderitos recién nacidos y atenderá solícito a sus madres".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor
Del Salmo 95
Ya viene el Señor a renovar
el mundo.
Ecce Deus noster in fortitúdine véniet.
Cantemos al Señor un nuevo
canto; que le cante al Señor toda la tierra; cantemos al Señor y bendigámoslo,
proclamemos su amor día tras día.
Ya viene el Señor a renovar el mundo.
Ecce Deus noster
in fortitúdine véniet.
Su grandeza anunciemos a los
pueblos; de nación en nación, sus maravillas. "Reina el Señor",
digamos a los pueblos, gobierna a las naciones con justicia.
Ya viene el Señor a renovar el mundo.
Ecce Deus noster
in fortitúdine véniet.
Alégrense los cielos y la
tierra, retumbe el mar y el mundo submarino. Salten de gozo el campo y cuanto
encierra, manifiesten los bosques regocijo.
Ya viene el Señor a renovar el mundo.
Ecce Deus noster
in fortitúdine véniet.
Regocíjence
todos ante el Señor, porque ya viene a gobernar el orbe. Justicia y rectitud serán
las normas con las que rija a todas las naciones.
Ya viene el Señor a renovar el mundo.
Ecce Deus noster
in fortitúdine véniet.
Aleluya, aleluya.
Ya está cerca el día del Señor. Ya viene el Señor a salvarnos.
Prope est dies
Dómini; ecce véniet ad salvándum nos.
Aleluya.
Dios no quiere que se pierda uno solo de los pequeños
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
18, 12-14
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"¿Que les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una,
¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se
le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella
que por las noventa ya nueve que no se le perdieron.
De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda uno solo de estos
pequeños".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Que sean agradables, Señor, nuestras
humildes ofrendas y oraciones, y que tu misericordia supla la extrema pobreza
de nuestro méritos.
Por Jesucristo, nuestro Señor
Amén.
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo nuestro Señor. El cual, al venir por vez primera en la humildad de
nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió
el camino de la salvación, para que cuando venga de nuevo, en la majestad de su
gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes
prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
El Señor, justo juez, dará la corona merecida a
todos los que esperan con amor su venida gloriosa.
Corónam iustítiæ
reddet iustus iudex iis qui
diligunt advéntum eius.
Oremos:
Como fruto de nuestra participación en este sacramento de vida eterna,
enséñanos, Señor, a no sobrevalorar las cosas terrenales y a estimar las del
cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Amén. -19/12/2000-----19/12/2005-19/12/2006---19/12/2009--19/12/2011----19/12/2015-19/12/2016- 19/12/2017-